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lunes, 16 de noviembre de 2009

Vuelo 5

Vivimos corriendo el riesgo de desear lo imposible
nacemos con esa fuerza inaplacable
de necesitar lo que no tenemos
pero más aún e irracionalmente
de desear lo que no es ni puede o
-a nuestro a entender 'tan sólo'-
no debe ser.

Entonces el humano sufre,
aparece la frustración:
esa carga inmensa de deseo que sabe bien su foco
en un ser quizá
pero cuya existencia no tiene cabida
en nuestro mundo,
no tiene el espacio, el permiso o la libertad
'no es' -y derivados-
en nuestra vida,
esa carga inmensa entonces
nos pesa tanto en la espalda de nuestra conciencia
que nuestra propia irracionalidad
nos ahoga,
nos asfixia
y al yacer, caídos,
nos mata
lenta
y dolorosamente.